La vida está hecha de tropiezos…
Vamos caminando y siempre conseguimos obstáculos,
Pero en medio de todo… seguimos luchando con el corazón destrozado,
Y pretendemos que todo está tranquilo…
Como si fuéramos de hierro forjado.
El esfuerzo constante, al sonreír, comprender, consolar y continuar,
Con el alma fatigada y el músculo cansado sin saber dónde andar…
Nos levantamos nuevamente, y esperamos confiados.
Al día siguiente, nos descubrimos planificando los próximos pasos,
Convencidos de que todo ha de pasar…
No sé si tenga esas fuerzas para comprender los designios de Dios…
Sólo sé que cuento con mi propio esfuerzo,
Nadie puede hacerlo mejor que yo!
